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Regulación y Legislación Desde muy temprano hubo voces que llamaron la atención sobre la destrucción masiva de bosques por la acción del fuego y la expansión sin control de la agricultura y la ganadería. La primera ley de protección de bosques data de 1872, cuyo artículo tercero autorizaba al Presidente de la República a prohibir "el corte de los árboles en los cerros hasta la altura que evita la destrucción del terreno vegetal". Las ideas y sugerencia de Federico Albert, cuando no su propia mano, están presentes en todas las decisiones institucionales y legislativas de la época. Creó a fines del siglo XIX una instancia pionera de "Ensayos Ecológicos y Botánicos" en el Ministerio de Industrias y más tarde, en 1906, participó de la fundación de la "Inspección General de Aguas, Bosques, Pesca y Caza". Escribió y difundió sus conocimientos sobre la protección y el uso de los bosques en Chile. Pocos recuerdan hoy, en la capital de nuestro país, su iniciativa de plantar miles de árboles en la ladera de los cerros de Conchalí en lo que se llamó entonces Bosque de Santiago, parte de su plan de rodear la ciudad de un cinturón verde. En 1879, por primera vez un decreto establecía "reservas de bosques fiscales", pensando en guardar para el Estado una porción importante de los bosques del país con fines de explotación futura. Esta disposición no fue operante hasta 1907, fecha a partir de la cual se definieron las primeras "reservas forestales", la de Malleco y Llanquihue, entre otras. En 1925 se hizo efectiva la ley que permitía la creación de Parques Nacionales, esta vez con el claro y explícito propósito de preservar áreas silvestres fuera de toda intervención humana. Bajo la firma de Arturo Alessandri fueron creados en 1925 y 1926, respectivamente, el Parque Nacional Benjamín Vicuña Mackenna (hoy P.N. Huerquehue) y el Vicente Pérez Rosales. Durante las décadas que siguen se incorporaran nuevas tierras como reservas, parques o monumentos naturales, hasta llegar a las catorce millones de hectáreas que constituyen hoy lo que desde 1984 se denomina Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas, bajo el control y la administración de la Corporación Nacional Forestal y de Protección de Recursos Naturales Renovables. También algunas especies forestales, que la evaluación del Estado determinó corrían peligro de extinción, fueron declaradas monumentos naturales y prohibida su corta en cualquier lugar donde se encuentren; es el caso del Alerce (Fitzroya cupressoides) en 1976, y la Araucaria (Araucaria araucana) en 1990. La Ley de Bosques de 1931 reúne todas las disposiciones legislativas hasta entonces dispersas, e incorpora una decisión cuyas consecuencias serán determinantes para el desarrollo forestal: eximir a los propietarios de tierras aptas para plantar árboles de todo impuesto por un período de treinta años. Las instancias forestales del Estado son diversas y sus denominaciones e importancias relativas varían; desde el Departamento de Bosques del Ministerio de Tierras y Colonización, luego dirección de Bosques, y en 1957 Departamento Forestal, dependiente de la Dirección de Agricultura y Pesca del Ministerio del ramo; en este caso se establecían ya claramente sus funciones: la tuición y administración del Patrimonio Forestal del Estado y la vigilancia del cumplimiento de la Ley de Bosques y de sus reglamentos. Las mismas que hoy tiene la Corporación Nacional Forestal, institución creada en 1969 y vigente hasta hoy.
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Carabineros de Chile también participó del esfuerzo de protección de los bosques, particularmente de los incendios y la corta ilegal, creando la Brigada Forestal en 1945, que hasta hoy realiza sus labores en los pueblos del Sur de Chile. En 1965, impulsado por el Ministerio de Agricultura y la CORFO, con la cooperación del Fondo Especial de Naciones Unidas y de la Corporación Nacional de los Madereros, se creó el Instituto para el Desarrollo de los Recursos e Industrias Forestales, INFOR, luego simplemente Instituto Forestal. Sus objetivos iniciales eran la determinación de los recursos forestales y sus perspectivas, los estudios de mercado y de comercialización, la investigación aplicada, tanto forestal como industrial, y el perfeccionamiento de la legislación forestal. En casi todos estos ámbitos, INFOR cumplió desde su creación un destacado papel en la promoción del desarrollo del sector forestal. Varias misiones de expertos extranjeros fueron solicitadas para venir a Chile a colaborar en la evaluación de nuestros recursos forestales y el diseño de estrategias adecuadas de desarrollo en ese campo. Aunque la mayor parte de sus recomendaciones no fueron seguidas en su momento, el aporte que hicieron es de todos modos de mucha significación. La misión norteamericana encabezada por Haig en 1945 realizó una evaluación bastante precisa de los recursos madereros que poseíamos entonces; en 1951, la misión FAO estudió los problemas de protección de bosques y suelos, así como la deficiente organización de la producción y la utilización de la madera y otros productos del bosque. Además de entregar sus recomendaciones, apoyó concretamente la creación de la primera Escuela de Ingenieros Forestales, pues evaluó como indispensable la formación de profesionales que tuvieran la formación científica y técnica para impulsar la modernización de la industria forestal, así como para asegurar la protección de los bosques nacionales. Otra misión, alemana esta vez, llegó en 1956 para hacer un análisis de la situación forestal chilena. Recomendó la organización de un Cuerpo de Guardabosques, cuya primera tarea sería la prevención y combate de incendios forestales. Para ello, en 1958, apoyó directamente la organización de la Escuela de Guardabosques, con la colaboración de la corporación de empresas forestadoras y la Universidad de Concepción. En 1960, gracias a un proyecto de la Organización de Estados americanos (OEA) y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), se lleva a cabo un estudio nacional de clasificación de los suelos de acuerdo a su capacidad agrológica, dividiéndolos en ocho categorías y determinando así con claridad cuáles y cuántas son las tierras de vocación forestal en Chile, alcanzando a 34 millones de hectáreas, lo que equivale aproximadamente al 44% de la superficie total del país. Esto fue determinante para la toma de decisiones pública y privada en lo que se refiere a la planificación del uso y destino de las tierras. La promulgación del DL 701 de Fomento Forestal y la liberación de las restricciones a las exportaciones forestales, ambas iniciativas de mediados de los 70, permitieron una acelerada expansión de diversas iniciativas de forestación a lo largo del país. Estas iniciativas triplicaron en menos de diez años la superficie forestada, pasando de 300 mil hectáreas en 1974 a 1.200.000 diez años después. |
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Decreto Ley 701 El Decreto Ley 701, promulgado en 1974, entrega normas que regulan el uso sostenido del recurso forestal y fomentan la creación de bosques, incorporando terrenos a la actividad del sector. Establece, asimismo, la exigencia de presentación de planes de manejo para cualquier acción de corta o explotación de bosques. |
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Cambios macroeconómicos y liberación de exportaciones Un hecho clave en el éxito del sector forestal exportador chileno, fue la liberación en 1975 de las restricciones a la exportación forestal, poniendo fin a la prohibición de salida de las materias primas. |
Comienza con ello, una masiva exportación de diversos productos del bosque, convirtiéndose nuestro país en un proveedor seguro y confiable para los múltiples mercados internacionales que se han ido sumando hasta hoy. |
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Apertura de mercados en el mundo A partir de los años 30 comienza a desarrollarse la industria del aserrío, casi exclusivamente con especies nativas hasta fines de los 50, y luego predominantemente con Pino insigne. Desde los años 40, y con más fuerza en la década que sigue, se constituyen en la VIII y IX regiones muchas empresas forestadoras, cuya principal actividad es el desarrollo de las plantaciones. Por su parte, la actividad industrial a partir de la madera continúa desarrollándose, tanto en lo que se refiere a la elaboración de muebles, chapas, láminas, molduras, etc., como en la elaboración de pulpa y papel. |
En septiembre de 1957 partió desde Talcahuano, y con destino a Bolivia, la primera exportación de papel chileno. En los últimos 25 años la industria forestal ha experimentado una creciente apertura a los mercados internacionales. Los empresarios del rubro han asumido el riesgo de salir al mundo a abrir nuevos mercados y han tenido éxito. Medidas de política económica y de fomento a la actividad forestal, permitieron una verdadera revolución exportadora que se inició a mediados de los 70 y que todavía está en curso. |
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La superficie continental de Chile es de 75,7 millones de hectáreas, de las cuales la mitad tiene aptitud forestal. El resto son desiertos, glaciares y otras áreas donde los bosques no pueden crecer. Aún así, quedan vastas extensiones de territorio donde pueden desarrollarse vigorosos bosques naturales o plantaciones forestales.
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Superficie de bosques Aunque casi la mitad de la superficie del país tiene aptitud forestal, la mayor parte es considerada área de protección no apta para el madereo. Las áreas de protección se reconocen por la fragilidad de sus suelos, las altas pendientes o su cercanía a quebradas o cursos de agua. Chile posee un total de cerca de 16 millones de hectáreas de bosques, de las cuales un 13,5% (2.2 millones ha.) corresponde a cultivos forestales destinados a la producción maderera. Ellas se concentran principalmente en las regiones VII y VIII, las que suman casi un millón de hectáreas. El resto son bosques nativos en distintos niveles de desarrollo.
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CULTIVOS FORESTALES Hoy, Chile cuenta con un patrimonio de 2,1 millones de hectáreas de plantaciones forestales, principalmente Pino insigne (o radiata) y eucaliptos, pero también existe Atriplex forrajero (arbusto), Tamarugo, Alamo, Pino oregón, Raulí y otras especies. Los cultivos forestales, en el ámbito productivo, figuran como uno de los mejores ejemplos de desarrollo sustentable, dado su carácter renovable y la optimización del uso de la tierra que representan en relación a cultivos anuales. En Chile, representan poco más del 13% del patrimonio de bosques y, sin embargo, sustentan en un 85% la economía forestal chilena. Se debe señalar que las plantaciones abarcan alrededor del 4% del territorio nacional. Aunque no parezca mucho, es un área considerable si descontamos las áreas silvestres protegidas, áreas urbanas e industriales, humedales, cuerpos de agua, terrenos agrícolas y áreas no reconocidas, cuyas áreas no son susceptibles de ser plantadas. En conjunto estas áreas abarcan alrededor del 29% del territorio nacional. La ley obliga en Chile a reforestar todo lo que se corta en el plazo de dos años. La tasa de plantación de los últimos años supera ampliamente a la de cosecha, de modo que por cada árbol cortado se plantan tres. De allí que se ha verificado una extensión sostenida del patrimonio de bosques hechos por el hombre (plantaciones); si a mediados de los setenta había 350 mil hectáreas, esta cifra se ha multiplicado por seis en los últimos veinticinco años. A pesar que alguna gente ha cortado el bosque nativo para reemplazarlo por plantaciones, la mayoría de los cultivos forestales se han establecido (en un 90%) sobre tierras que no tenían cobertura vegetal. La oferta de madera que han generado ha servido para sustituir al bosque nativo en la demanda creciente de la población, contribuyendo indirectamente a proteger este recurso de la corta excesiva. Las plantaciones forestales, bien manejadas y evitando la tala rasa, pueden contribuir a la solución de dos de los principales problemas ecológicos del país: el efecto invernadero y la erosión. |
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NUESTRO SECTOR EN CIFRAS Exportaciones forestales según producto
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Exportaciones forestales según País de destino
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Esta se divide en dos grandes agrupaciones: la Manufactura Forestal Primaria y la Manufactura Forestal Secundaria.
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Ocupación forestal
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Manufactura Forestal Primaria Se entiende como tal aquella que se abastece de trozas y otros productos del bosque. En 1998 generó 21,3 millones de m3, de los cuales 7,6 millones (35,7%) se utilizaron en el mercado interno y 6,1 millones (28,6%) corresponden a envíos al exterior. Los principales rubros que comprende son:
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Manufactura Forestal Secundaria Esta industria recibe la producción de la manufactura forestal primaria, orientándose a incorporar mayor valor agregado a la madera aserrada. Los principales rubros que la componen son:
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EFECTOS AMBIENTALES DERIVADOS DEL USO DEL RECURSO FORESTAL Los bosques son uno de los recursos naturales con mayor incidencia sobre el medio ambiente, debido a la enorme extensión del territorio que cubre, a sus largos ciclos de vida y a sus múltiples funciones vinculadas a la conservación de las aguas, suelos, climas locales y fauna silvestre. Además, los bosques proveen a la sociedad una serie de bienes y servicios indispensables para su desarrollo, que cubren múltiples necesidades, como vivienda, empleo, energía y recreación, formando parte del patrimonio cultural de la población de las regiones y del país entero. Lo anterior nos conduce a que existan problemas ambientales por el uso de dicho recurso. La degradación de los bosques naturales del país se puede asociar a siete grandes procesos. Tres de ellos son de carácter histórico:
Los cuatro procesos restantes son más recientes:
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HISTORIA DE LA INTRODUCCIÓN DEL PINO Hace mucho, pero mucho tiempo, en 1885, o sea hace más de un siglo, Don Arturo vivía en Concepción. Su familia era conocida en el lugar, porque en el parque jardín de su casa, él hacía pruebas, experimentos y ensayos con árboles. Después de investigar, Don Arturo consiguió traer gran cantidad de semillas de distintos países del mundo. Sembradas las semillas, comenzaron a aparecer las plantas. Para sorpresa de todos, entre ellas estaban nuestros antepasados, que crecían muchísimo más rápido que el resto. No nos conocían. Habíamos llegado desde California por equivocación, confundidos entre las semillas de otros pinos muy valiosos. En Estados Unidos nos demorábamos mucho en crecer y nos consideraban de muy poco valor. Finalmente, Don Arturo descubrió que nos llamábamos "pino insigne". Y pasamos al olvido Nadie pensó que podíamos ser útiles. Como veinte años después, en 1906, un ingeniero forestal alemán fue contratado en Lota para ocuparse de buscar maderas para postes, que hicieran más firmes los túneles subterráneos de las minas de carbón. |
El ingeniero pensó que la solución estaba en "los pinos insignes olvidados". Plantaron un gran bosque con nosotros, el más grande de ese tiempo en toda Sudamérica. Pero fuimos un fracaso. Nos quebrábamos como palos de fósforos, no resistíamos la presión de las enormes rocas utilizadas en los túneles subterráneos. Nuevamente fuimos olvidados. Hasta que, cuarenta años después, también en Lota, se instaló un pequeño aserradero para estudiar la posibilidad de usarnos para hacer cajones y para ocuparnos en la construcción de casas. Desde ese momento, el uso de nuestra madera empezó a ser considerada de gran valor en la fabricación de papel, cajones, muebles y casa para que viva la gente. Y así se construyeron viveros donde se nos preparaba para después plantarnos en las tierras de Bío Bío, Arauco, Malleco y Cautín, que en ese tiempo tenían mucha erosión. Gracias a nuestra larga historia, Chile se convirtió en el país que tiene más plantaciones de pino insigne en todo el mundo. Producimos papel, madera y muebles para los chilenos y para los habitantes de otros países. Además hacemos bonito nuestro país, limpiamos el aire y muchos niños vienen a jugar con nosotros. |
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